Tres opciones, tres mecanismos
Aval, póliza jurídica y fianza buscan reducir riesgos, pero no funcionan de la misma manera.
El aval
Una persona responde por el inquilino. Su utilidad depende de la solvencia y situación jurídica de esa persona y puede requerir un proceso de cobro.
La póliza jurídica
Normalmente aporta asesoría, elaboración contractual y representación legal. Su alcance financiero depende del proveedor y no debe confundirse con una garantía de pago.
La fianza
Es una garantía institucional emitida por una afianzadora. El alcance de la protección depende de la póliza contratada y de las reglas aplicables.
¿Cuál elegir?
La decisión debe partir de tu riesgo principal: asesoría jurídica, facilidad de contratación o respaldo financiero. Compara siempre cobertura, emisor, condiciones y exclusiones.
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